Detenidos un clan afincado en Langreo por el secuestro de un pescador en cudillero

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Los hechos se remontan al 9 de enero. A las 5.45 horas de la madrugada la víctima regresaba de faenar en la ría de San Esteban-Muros de Nalón. Es un profesional que entonces contaba con 41 años, los últimos 20 dedicado a la pesca. Aquella noche había capturado angula y la acababa de dejar en la bodega de la cofradía de Cudillero para su posterior subasta.

El hombre regresaba a su casa en furgoneta cuando, en la zona conocida de La Tejera, se topó con un turismo cruzado en la carretera, con una luz rotativa azul, la propia de los agentes.  Según el relato de la Guardia Civil, sacaron al pescador «bruscamente» de su furgoneta, «tapándole el rostro y engrilletándole los brazos a la espalda mediante unas bridas». Lo subieron al falso coche policial y salieron rápidamente del lugar.

«Durante el trayecto, el cual tuvo una duración de algo más de una hora, el pescador sufrió amenazas de muerte realizadas con lo que podría ser un arma de fuego, así como diversas lesiones de gravedad en el rostro, causadas por los fuertes golpes propinados por los desconocidos», refieren desde el Instituto Armado. «Posteriormente fue liberado, aunque aún maniatado y encapuchado, en una zona boscosa situada a unos 400 metros de su domicilio», completan.

Era el área recreativa de Lamuño, y la agresión le provocó la rotura del tabique nasal y heridas de gravedad en el rostro. Tuvo que ser atendido en el Hospital San Agustín de Avilés. «Ante la gravedad de lo sucedido, el Equipo de Policía Judicial de Pravia, perteneciente a la Comandancia de la Guardia Civil de Oviedo, se hace cargo de las investigaciones», recuerda el Instituto Armado.

«UN CLAN AFINCANDO EN LANGREO»

 

Los agentes pudieron comprobar que los agresores «se encontraban altamente especializados, no dejando nada al azar, utilizando multitud de medios y tácticas delincuenciales que se englobarían en las excelsas medidas de seguridad llevadas a cabo para no ser detectados», según su relato. El trabajo de los agentes logró eso sí comprobar que a la víctima se le habían realizado vigilancias previas para conocer sus hábitos, pero que para borrar sus pistas utilizaron vehículos a nombre de empresas sin actividad ni posibilidad de contacto, turismos a modo de lanzadera y teléfonos a nombres de terceros.

A base de paciencia y horas de trabajo, el equipo de Policía Judicial fue «deshilando un entramado de información» hasta recopilar indicios suficientes como para suponer quién estaba detrás del suceso. Las pistas les llevaron a «un clan afincado en Langreo, con amplios antecedentes relacionados con el tráfico de sustancias estupefacientes». Para el ataque habrían recurrido a miembros ajenos a la banda.

Ocho serían los implicados. A los tres detenidos los agentes los consideran sospechosos de los delitos de secuestro, con el agravante de simular que eran agentes, lesiones y encubrimiento. Hay tres investigados de Langreo a los que también se les supone partícipes del secuestro y las lesiones, y una pareja del mismo concejo a los que se apunta como encubridores.